Mi Maestro: El Tarot

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Mi contacto con el tarot fue desde muy joven, recuerdo que fui invitada por una amiga a un curso que ella se había ganado en un concurso de radio.  Yo era una chica en ese entonces que sabía que tenía “uno que otro don”, (leia las cenizas del cigarro y veía seres de otros planos)  pero por supuesto era una joven que  me movían los intereses propios de mi edad, por lo tanto la magia era algo eventual en mí y no profundizaba mucho al respecto.  Sin embargo,  en ese primer contacto,  hubo un amor amor a primera vista.  La conexión  con el Tarot de Marsella  fue casi instantánea.   Aprendí con fluidez esos primeros símbolos, códigos y mensajes  que me dieron los arcanos y de ahí en adelante tuve  una relación de idas y venidas con el tarot, leía sobre él,  tomaba las cartas y hacia una que otra lectura, luego las guardaba,  hasta que un día las guarde definitivamente y me adentre en otro caminos espirituales y otras mancias. Hoy reconozco que era por temor, debido a que las veces que abría el mazo, se agolpaba en mi mente frases y cuando empezaba hablar,  a contar lo que las cartas me mostraban no podía parar… y para rematar ¡Se cumplía todo lo que decía en esa improvisada consulta!. Entonces un día decidí no verlas más y me dedique a otros tipos de conocimientos espirituales que aun hoy también me acompañan.

 

Ahora se que todo es vibración y el Maestro aparece cuando el alumno está listo.    Un buen día limpiando mi armario, me cayo (literalmente) la caja donde guardaba mi mazo de Tarot en la cabeza.  Sin prestarle mucha atención al suceso, la tome y las volví a poner en su puesto.  Una semana después buscando por “casualidad” un libro, la caja volvió a caer en mi cabeza, con el primer libro sobre Tarot que había adquirido.  Y como yo no soy de esperar una tercera señal, dije: Vale, veamos ¿Qué tienen que decirme y enseñarme? Y como si de  una bella reconciliación se tratara,  el Tarot me abrió un mundo hermoso, expandió mi intuición, y me lleno de conocimiento y aun lo hace de manera sistemática.

Casi treinta años después el tarot me ha formado en caminos que van de lo mistico, filosófico, mágico y espiritual; se ha aliado con otras herramientas esotéricas para formarme en una Taróloga y Coach espiritual (como nos dicen en la actualidad a las magas y brujas)

El me sigue llevando por nuevos caminos, conociendo y aprendiendo todo los días.

 

 

 

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